Cáncer

Muchas de las sustancias tóxicas presentes en los hogares pueden iniciar o favorecer el cáncer.

Cáncer

El cáncer es un conjunto de enfermedades de causalidad compleja, en las que normalmente juegan un papel muchos posibles factores. Entre estos, los factores ambientales tienen un peso singular. Y dentro de ellos, de forma muy especial las sustancias químicas tóxicas.

Contaminantes que han sido detectados en los hogares han sido asociados por estudios científicos a diferentes tipos de cáncer. Así, por ejemplo, el formaldehido, a leucemias de adulto, cáncer nasofaríngeo, cáncer de pulmón, cáncer de páncreas y otros. El benceno con leucemia aguda no linfocítica , pre-leucemia, cáncer de riñón, leucemia linfocítica aguda, cáncer de huesos, cáncer cerebral en adultos, cáncer de mama, leucemia linfocítica crónica, cáncer de vesícula, cáncer de hígado, cáncer de pulmón, linfoma no Hodgkin… El acetaldehído con: cáncer de laringe, cáncer nasofaríngeo…

Nocivo

Es un hecho que la incidencia del cáncer no  para de crecer y que ése auge ha coincidido, entre otras cosas, con el incremento de nuestra exposición a una serie de sustancias contaminantes. Según la Organización Mundial de la Salud se esperaba que desde el año 2000 hasta el 2020 crezca otro 50%. Evidentemente, la falta de prevención de las causas de la enfermedad puede estar en la base de ése lamentable escenario. Y dentro de ésas causas está la exposición a sustancias químicas cancerígenas.

Centenares de investigaciones científicas asocian estas exposiciones químicas, muchas de las cuales pueden producirse en el hogar, a cánceres concretos.

Spray cabello

El cáncer de mama ha crecido fuertemente en incidencia, y aunque en países como España apenas se adoptan medidas preventivas relacionadas con la exposición a sustancias químicas peligrosas en otros países como Estados Unidos existen entidades como la Breast Cancer Fund que hacen hincapié precisamente en la prevención de estos riesgos. Esta entidad actualiza cada año un importante informe basado en cientos de investigaciones científicas (El estado de la evidencia. ¿Qué conexión hay entre el medio ambiente y el cáncer de mama?). En él se pasa revista de todas las cosas que podrían estar involucradas. Muchas de ellas en nuestra vida cotidiana: hormonas sintéticas en fármacos, cosméticos y carne, pesticidas en la comida, disolventes presentes en productos de limpieza, bisfenol A en latas de comida y bebida, retardantes de llama de tejidos, plásticos o muebles y que podemos respirar en casa...

El cáncer de mama ha sido asociado por numerosos estudios, con más o menos fuerza, a sustancias químicas que imitan la acción de las hormonas o que la alteran, aminas aromáticas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, PCBs, disolventes, tetracloroetileno, 1,3-butadieno, acrilamida, benceno, dioxinas, campos electromagnéticos, óxido de etileno, cloruro de metileno, pesticidas, estireno, tricloroetileno, cloruro de vinilo…

Diversos centros de investigación han estudiado la asociación existente entre cosas tales como el nivel de uso de pesticidas en un hogar y el mayor riesgo de cáncer de mama que ello representa. O el incremento de riesgo derivado del uso conjunto de una serie de productos como los de limpieza, repelentes de insectos y ambientadores.

En estas investigaciones se alerta sobre la circunstancia de que muchos productos de uso doméstico tengan sustancias carcinógenas o que alteran el equilibrio hormonal (lo que puede ser importante en un cáncer que, como el de mama, está muy ligado a las hormonas). Por ejemplo, sustancias como benceno, estireno, almizcles sintéticos, ftalatos o formaldehído, que pueden contaminar el aire como consecuencia del uso de ambientadores. Alertan también de que  algunos revestimientos impermeables y anti-manchas pueden tener compuestos perfluorados, o de que  jabones y abrillantadores pueden tener nitrobenceno o de que productos usados para limpiar tejidos pueden contener cloruro de metileno. Y, en fin, muchas otras cosas que pueden haber sido añadidas a diversos productos por las más variadas razones (surfactantes, disolventes, conservantes, antimicrobianos, fragancias…)

Lo dicho para el cáncer de mama puede aplicarse, con los naturales matices, a otros cánceres. Incluso el cáncer de pulmón, por mucho que exista la tendencia a culpar de él casi solo al tabaco, puede haber sido causado o potenciado por sustancias contaminantes presentes en el hogar.

Diversos estudios científicos asocian el cáncer de pulmón, con mayor o menos carga de evidencia, a cosas tales como: aluminio, arsénico, amianto, benzo (a) pireno, cadmio, éteres de clorometilo, cromo VI, aceites minerales, níquel, hidrocarburos aromáticos policíclicos (como creosota y otros), radón, sílice, humo de tabaco, uranio, aminas aromáticas, clorofenoles, cobre, epiclorhidrina, nitrosaminas, disolventes, 1,2-dicloroetano, antimonio, benceno, formaldehido, lana de vidrio, isopreno, cloruro de metileno, nitrobenceno, piretrinas o piretroides, lana de roca, estireno, tetracloroetileno, dióxido de titanio, tricloroetileno, cloruro de vinilo…

Otros muchos cánceres pueden ser causados o favorecidos por sustancias en el hogar. Por ejemplo cánceres infantiles. Hay investigaciones que asocian fuertemente un incremento con el riesgo de leucemia infantil, por ejemplo, con la exposición a pesticidas domésticos. Cánceres como el de próstata pueden ser favorecidos por sustancias contaminantes presentes en el hogar. Este cáncer ha sido asociado a sustancias como: pesticidas, atrazina, disolventes, bisfenol A, cadmio, aminas aromáticas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, acrilonitrilo, clorofenoles, cromo, cloruro de metileno, tricloroetileno…

E incluso hay investigaciones que asocian un mayor riesgo de cánceres como los melanomas al uso prolongado de los pesticidas domésticos.

Reducir nuestra exposición a toda una amplia serie de sustancias presentes en el hogar es reducir nuestro riesgo de tener un cáncer.

Botón Ver referencias