Alimentación eco

Para evitar o al menos minimizar en la medida de lo posible la llegada de contaminantes a nuestros cuerpos a través de la alimentación podemos acometer una serie de medidas.

Un consejo general es procurar alimentarnos de alimentos lo más naturales y menos procesados posibles. De ese modo, conseguiremos reducir la cantidad de hormonas, aditivos, residuos de pesticidas, materias primeras procedentes de manipulación genética, etc. que puedan alcanzarnos.

Es importante priorizar los alimentos frescos y de temporada y tener cautela con los excesos de carne y grasas animales. Muchos tóxicos, en especial algunos persistentes, se acumulan especialmente en las grasas. Además, la concentración de ésa clase de contaminantes suele ser mayor a medida que se asciende por la cadena alimentaria, de modo que es menor en los vegetales.

Existe también el riesgo de que en la alimentación de algunos animales de granja se hayan aportado hormonas o antibióticos que pueden quedar como residuos en la carne. Una opción para reducir estos riesgos es optar por comprar carne, huevos, leche, u otros productos de origen animal con certificación ecológica. Otra es reducir la ingesta de productos de origen animal, con especial vigilancia de los más grasos.

Comer mucha fruta y verdura, especialmente las de producción ecológica certificada, garantiza una menor ingestión de tóxicos. Además, provee de antioxidantes que pueden ayudar a contrarrestar algunos efectos causados por los tóxicos, y son más nutritivos.

En cuanto al pescado, ante amenazas como la excesiva presencia de mercurio en algunas especies, algunas instituciones como la Universidad Rovira y Virgili y la Universidad de Barcelona, han diseñado instrumentos, como el programa Ribepeix que pueden permitir establecer qué cantidad de cada especie podemos ingerir en un periodo, en función de nuestras características personales, para no superar unos niveles de tóxicos determinados.

En cuanto al problema que pueden representar algunos utensilios de cocina , envases, envoltorios, etc. puede evitarse en alguna medida usando, por ejemplo, recipientes de hierro colado, acero inoxidable, con revestimiento cerámico... Y usando recipientes como los de cristal.

Es importante no calentar alimentos dentro de envoltorios que, como algunos plásticos, pueden liberar sustancias problemáticas.

Menaje de cocina

  1. Aluminio: Es barato y ligero, pero al entrar en contacto con alimentos ácidos, desprende sales. Lo más seguro es usar aluminio fundido anodizado, aunque si se raya hay que sustituirlo.

  2. Acero inoxidable: Uno de los más seguros. Es una aleación que contiene níquel y, a veces, cromo (se llama acero tipo 316). El que contiene titanio (el acero Ti316) es menos poroso y más resistente. No es un buen conductor del calor, así que hay que vigilar que la comida no se pegue. Es mejor utilizarlo para la cocción.

  3. Hierro: Es seguro, pero pesado, y tarda en calentarse. Lo importante es asegurarse de que no tenga óxido que pudiera contaminar los alimentos (para evitarlo hay que lavar a mano, secar rápidamente y cubrir la superficie con una capa de aceite). Alternativa: el menaje de hierro colado, cuyo esmaltado evita la oxidación.

  4. Barro: Ideal para la cocina lenta (guisos o legumbres) y uno de los materiales más seguros. Las cazuelas de barro son de arcilla recubierta con un esmalte (que no debería contener ni plomo ni cadmio) para evitar la porosidad. Las ollas no esmaltadas se pueden impermeabilizar en casa empapándolas de aceite y horneándolas.

  5. Teflón: Nombre comercial del politetrafluoretileno. Es el material antiadherente más extendido. Es inalterable a menos de 260º C, pero el ácido que se usa para fijarlo a las sartenes, el PFOA, sí podría migrar a los alimentos. Hay estudios que lo relacionan con varios trastornos.

  6. Silicona: Barato y versátil, no reacciona al entrar en contacto con los alimentos, a excepción de los ácidos. Como su uso es reciente, no hay muchos estudios sobre su seguridad. Se recomienda optar por la silicona platino y asegurarse de que los tintes utilizados para colorearla no contengan componentes tóxicos.

  7. Vidrio.  Los científicos lo consideran uno de los más seguros ya que no reacciona en contacto con los alimentos. El más utilizado es el borosilicato (se mezcla con boro, sílice, sodio y calcio) y, recientemente, el vitrocerámico (vidrio y cristales cerámicos), que además es más resistente a los cambios bruscos de temperatura.

Referencias

Organophosphorus pesticide exposure of urban and suburban preschool children with organic and conventional diets. Environ Health Perspect. 2003 Mar;111(3):377-82.

Fruit and Soil Quality of Organic and Conventional Strawberry Agroecosystems

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