Ambientar sin tóxicos

En principio existen algunos ambientadores más naturales, en cuya fabricación se ha tenido más cuidado a la hora de no haber introducido en su composición determinadas sustancias problemáticas. Dicen basarse en aceites esenciales, como los de abeto, eucalipto o tomillo por ejemplo. Y si confirmamos tal origen natural es probable que evitemos algunos problemas.

En cualquier caso, si, por ejemplo, lo que lleva a usar un ambientador es algún olor que quiere disfrazarse siempre sería lo más lógico acabar con ese olor. En ocasiones, algo tan simple como una buena ventilación natural podría ayudar. Hay, además, cosas bastante inocuas que neutralizan los olores, como es el caso del bicarbonato o la zeolita.

En algunos hogares, hay quien dispone algunas bandejas con bicarbonato a tal fin. Y puede usarse también sobre alfombras o moquetas retirándolo luego con un aspirador. Existen remedios caseros para cosas tales como quitar el olor a pescado (cosa que se logra cociendo vinagre con agua y clavos de olor). Consultar esos remedios puede ser muy fructífero. Un plato con zumo de limón y bicarbonato o vinagre puede tener efectos muy buenos.

Y, por supuesto, hay en la naturaleza cosas que huelen muy bien y a las que dicen imitar (a saber de qué manera y con qué consecuencias) algunos ambientadores sintéticos. Entre ellas, cosas como el clavo y la canela , o como el cinamomo que pueden echarse a hervir para que liberen su aroma por la casa.

Y lo mismo pasa con poner por la casa recibientes con hierbas aromáticas. O incluso algunas plantas vivas con las mismas cualidades. Entre las cosas que pueden perfumar (a veces incluso añadiéndolo a productos caseros de limpieza) se cuenta mezclar tomillo, limón, enebro o clavo, y aportar infusiones de eucalipto, romero , espliego, enebro…

RECETAS NATURALES

recetas naturales para ambientar

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