Bandera negra por exceso de crema solar en la playa

Madrid, 5 de julio de 2022.

Como cada año, la organización Ecologistas en Acción ha publicado su informe «Banderas Negras». En él detallan cómo la contaminación de las aguas o la mala gestión ambiental influyen en el estado del litoral y otorgan 48 banderas negras a puntos concretos de la geografía. De ellas, 14 banderas se deben a vertidos y deficiencias en los sistemas de saneamiento y de depuración, y otras 10 corresponden a la urbanización de la costa.

La novedad este año es que por primera vez se otorga una bandera negra por impacto de las cremas de protección solar a la localidad de Nerja (Málaga) y por la masificación turística en las playas semicerradas de las calas del Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. «Es una llamada de atención sobre este tema que se hace por primera vez en este informe. El problema de las cremas se produce por recurrencia. No sucede nada si una persona en un momento determinado lleva crema solar y se mete en el agua, pero hay que pensar en miles de personas ocupando el mismo espacio durante una serie de días. Entonces se producen grandes concentraciones de estos componentes y en este caso, en calas semicerradas. Esto es lo que puede ser perjudicial. Es parecido a lo que pasa con el tráfico rodado cuando se concentra en determinadas zonas de las ciudades», explica Luis Ángel Hernández Lozano, coordinador Área de Tóxicos de Ecologistas en Acción.

Corales blanquecinos

Existe mucha literatura científica acerca de los efectos de las cremas solares en el medio marino. Se calcula que cada año terminan flotando unas 20.000 toneladas de crema solar en el Mediterráneo. Al menos es lo que estimaba en 2021 Cinzia Corinaldesi, profesora asociada de ecología en la Universidad Politécnica de Marche (Italia).

De 2015 es otro estudio publicado en la revista «Archives of Environmental Contamination and Toxicology» en el que se analiza la oxibenzona, uno de los componentes de los protectores solares. Presente en más de 3.500 productos, decía el texto, plantea un peligro para los corales. «El estudio demostró que la exposición de las plánulas de coral (crías de coral) a la oxibenzona provoca graves deformaciones deformaciones morfológicas, daña su ADN y actúa como perturbador endocrino, con lo que el coral se encapsula en su propio esqueleto y provoca su muerte», explica en un artículo la agencia Efe.

Este mismo año, el Consejo de Consumo danés ha publicado un informe para el que se han testado hasta 35 marcas de protección solar. El organismo sostiene haber encontrado 15 sustancias no deseadas (Isoamyl p-methoxycinnamate, cyclopentasiloxane, benzophenone-3 y BHA entre otras). Con la nota C, la mas baja, se clasifican las cremas que contienen sustancias sospechosas de ser disruptores endocrinos. «La composición de muchas de las cremas solares se basan en filtros ultravioleta. Provocan problemas porque son disruptores endocrinos. Es decir, intervienen en la regulación endocrina de los seres vivos. Un mal funcionamiento del sistema endocrino provoca o está asociado a cánceres y aparición de otros afecciones en momentos claves del desarrollo humano como, por ejemplo, en los fetos», dice Hernández Lozano.

En algunos países se ha llegado a prohibir el uso de ciertos protectores para nadar en la playa. Los estados de Hawái y Florida, la república de Palau o Tailandia han prohibido el uso de los filtros UV o de protectores que contengan sustancias como la oxibenzona y octinoxato. « La Comisión Europea publicó opiniones preliminares sobre la seguridad de tres filtros UV con oxibenzona, homosalato y octocrileno. Encontró que los niveles de dos de ellos no eran seguros en las cantidades en las que se usan actualmente, y propuso un límite de concentración de 2,2 % para la oxibenzona y 1,4 % para el homosalato. Habría que evitar productos que contengan cantidades superiores de estos dos químicos», explica Jorge Ángel, director médico de los laboratorios Equisalud.

Desde luego, protegerse del sol fuerte es necesario para la salud, pero entonces ¿hay alternativas más amigables con el medio ambiente? « Hay que hacer un balance entre la necesidad de protegerse del sol y los efectos dañinos que puede tener en el medio ambiente un protector. Encontrar un equilibro es, muchas veces, cuestión de simple sentido común. El problema es ponerse al sol bárbaramente y tenerlo como costumbre. Sabemos que hay que evitar las horas centrales del día y que no debemos tumbarnos al sol por mucha cantidad de crema que nos pongamos», opina Carlos de Prada, director de Hogarsintóxicos. El periodista especializado en sustancias químicas recuerda que «las marcas cumplen con las normativas que se les impone. Aunque, la clave en este asunto de los químicos reside en que la mayor parte de las sustancias que circulan no están bien estudiadas. El ritmo al que se ponen en el mercado es mucho más rápido que los estudios que salen sobre los efectos que provocan. Los estudios tardan. Eso explica que sustancias prohibidas como el lindado antes formaran parte de las fórmulas de los champús antipiojos».

Alternativas

Limitar el tiempo de exposición al sol en horario de 10.00 a 16.00; tener tener cuidado con el agua y la arena que pueden tener un efecto espejo de los rayos de sol, y utilizar gafas, sombreros y ropa que proteja de las radiación pueden ayudarnos ayudarnos a disminuir un poco el uso de cremas. « El uso de protectores solares es parte del cuidado que debemos debemos tener en esta época veraniega. Sin embargo, debido al impacto ambiental y en la salud que pueden tener algunos aditivos químicos utilizados en estas cremas, es conveniente conocer otras alternativas que nos pueden ayudar ayudar a reducir su uso. Mejor decantarse por protectores solares con ingredientes ecológicos y que su protección se base en óxido de zinc que no sea de nano-partículas. Existe controversia sobre la seguridad de estas nanopartículas si son inhaladas, lo cual puede sucederr con bloqueadores solares en spray. Los valores de SPF son la medida de la eficacia de un protector solar; sin embargo, el valor SPF refleja solo su protección frente a los rayos UVB, el principal causante de las quemaduras solares y de los cánceres de piel (no melanoma), como el carcinoma de células escamosas. Sin embargo, no reflejan su eficacia frente a los rayos UVA, que, sin causar quemaduras, penetran más profundamente en la piel y están asociados con su envejecimiento y otros tipos de cáncer. Hay que evitar protectores solares que tienen un SPF superior a 50, ya que para lograr ese factor de protección se requiere el uso de más componentes químicos que puede tener un mayor detrimento ambiental y en la salud», detalla Jorge Ángel, director médico de Equisalud.

Por último, hay que recordar que hay que evitar las horas centrales del sol, pero también que nuestro cuerpo necesita de cierta exposición, «antes de las 10:00 de la mañana y al caer la tarde, es una ayuda inestimable para adquirir vitamina D3», dice Ángel.

Comer para evitar que el sol dañe nuestra piel

En verano y con altas temperaturas hay que hidratarse. «Si la orina está muy concentrada y ha bebido menos de un litro de agua al día, posiblemente se está quedando corto en la cantidad de líquido que debe tomar. Por otro lado, hay sustancias naturales, presentes en alimentos y en mayor concentración si las tomamos en forma de complementos alimenticios, que nos ayudan a fortalecer y a reparar la piel. Su consumo no obstante no debería relajarnos a la hora de extremar las precauciones en los picos de más calor en las horas centrales del día», explica Ángel quien detalla que existen evidencias de que el consumo de tomates, ricos en licopeno, o suplementos suplementos que contengan esta sustancia, podría reducir algunos efectos de la radiación UV. La luteína (presente en plantas verdes como espinacas) es importante como filtro de luz azul para la retina por evitar el daño oxidativo derivado de la exposición solar. Los betacarotenos son una fuente natural de vitamina A, que actúa como protector de la piel contra el daño producido por los rayos UV, y previene previene la respuesta proinflamatoria producida por el ozono. Las zanahorias son ricas en este componente.

 

Fuente: La Razón