Bolsonaro aprueba otros 51 agrotóxicos e impone cifras récord de venenos autorizados

Desde Greenpeace se asegura que el gobierno de Brasil está “inundando de veneno” el país.

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El Ministerio de Agricultura de Brasil autorizó el pasado lunes 21 de julio el uso de 51 nuevos agrotóxicos en el país, con lo que el número de pesticidas liberado en los siete primeros meses del Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro llegó al récord de 290 para el período.

El total de plaguicidas regulados en los siete primeros meses de este año supera los 229 liberados en el mismo período de 2018, año en que Brasil, uno de los mayores productores y exportadores mundiales de alimentos, estableció un récord en la autorización de nuevos agrotóxicos, con 422.

En 2017 ya habían sido autorizados 405 nuevos pesticidas en Brasil, en 2016 regulados 277 y en 2015 al menos 139.

Entre los 51 nuevos productos liberados, cuya lista fue publicada este lunes en el Diario Oficial de la Unión, figuran siete que tienen como principio activo el sulfoxaflor, sustancia que algunas investigaciones científicas consideran como responsable por la reducción de los enjambre de abejas en el mundo.

Otros 44 son "equivalentes", es decir genéricos que utilizan el mismo principio activo de plaguicidas originales ya autorizados en Brasil.

El Ministerio de Agricultura atribuyó la mayor velocidad en la liberación de los pesticidas a las medidas adoptadas para reducir la "burocracia" en los procesos de registro y regulación de los agrotóxicos.

Según el Ministerio, el objetivo de la liberación de nuevos plaguicidas es ofrecer a los agricultores "alternativas de control más eficaces y con menor impacto al medio ambiente y a la salud humana".

La cartera alega, además, que, pese al aumento del número de agrotóxicos regulados, la venta de los productos ha caído en los últimos años.

«Esto no es solo un problema para Brasil y las personas brasileñas y las personas expuestas en el campo a estos pesticidas y los consumidores y agricultores», advirtió Oliver Tickell. «En realidad está afectando a personas de todo el mundo a través de las exportaciones agrícolas de Brasil».

«Los plaguicidas prohibidos por la Unión Europea se fabrican en la Unión Europea y luego regresan a los ciudadanos de la UE, en los alimentos que comemos», dijo el periodista ambiental y miembro fundador del grupo de expertos del Instituto Económico Verde Oliver Tickell. Explicando que, como uno de los mayores exportadores de soja del mundo, Brasil suministra una cantidad significativa de alimentos que el ganado y otros animales consumen en todo el mundo. Los consumidores europeos que comen un jugoso bistec no tienen idea de que la criatura que comen podría haber sido alimentada con soya rociada con pesticidas altamente tóxicos.

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"El hecho de que existan más marcas disponibles en el mercado no significa que el uso de defensivos en el campo va a aumentar. Lo que determina el consumo es la existencia o no de plagas, enfermedades o plantas dañinas. Los agricultores quieren usarlos menos en sus plantaciones pues los defensivos son caros y representan el 30 % de los costos de producción", alega el Ministerio.

Para la organización ecologista Greenpeace, sin embargo, el elevado número de plaguicidas autorizados en el actual Gobierno obedece a la decisión de Bolsonaro de entregar el control del Ministerio de Agricultura a representantes de los grandes agricultores del país, que destacaron entre los sectores que más lo apoyaron en las elecciones presidenciales del año pasado.

"Podemos producir sin agrotóxicos, en equilibrio con el medio ambiente y respetando la salud de las personas. Pero las decisiones del Gobierno sobre el asunto ignoran esto y ponen al pueblo brasileño en riesgo", asegura el director de la campaña de Greenpeace para la Alimentación y la Agricultura, Iran Magno.

De acuerdo con la organización internacional, el Gobierno del líder ultraderechista ha "inundando de veneno" a Brasil, ya que cerca de la mitad de los plaguicidas autorizados es considerado como "extremadamente tóxico" y una tercera parte es prohibido en la Unión Europea.

Decenas de pesticidas prohibidos o estrictamente regulados en la UE, incluidos el paraquat y el clorpirifos, ya estaban autorizados para su uso en Brasil antes de que Bolsonaro tomara el poder, y el país usa aproximadamente 400,000 toneladas de pesticidas por año, según Human Rights Watch. Mientras que la ministra de Agricultura, Tereza Cristina, ha negado rotundamente que Brasil use más pesticidas que cualquier otro país, atribuyendo tales acusaciones a «manipulación de datos» y acusando a los críticos de «terrorismo», EcoWatch afirma que el país consume más pesticidas per cápita que cualquier otra nación.

Fuentes: Montevideo y NewsFront