Un informe denuncia el problema del tóxico reciclaje de los plásticos

Traducción al castellano del informe de International Pollutants Elimination Network

La Red Internacional para la Eliminación de los Contaminantes -IPEN por sus siglas en inglés (International Pollutants Elimination Network)- denuncia en un informe el grave problema generado por los aditivos tóxicos que contienen los plásticos.

El documento, titulado "Los aditivos tóxicos de los plásticos y la economía circular" pasa revista a la lamentable situación ambiental generada por los plásticos, sin olvidar los efectos que ello puede tener sobre la salud humana. 

El aumento de la producción de plásticos está "convirtiendo océanos prístinos en basureros de plásticos". Como denuncia el documento, mares como el Mediterráneo están entre los más contaminados por plásticos lo que está afectando seriamente a los seres vivos que lo pueblan "tanto por su naturaleza física si se ingieren como por la transferencia de productos químicos asociados con ellos, incluidos los contaminantes orgánicos persistentes (COP) y sustancias químicas disruptoras endocrinas (EDC)".

Al riesgo que suponen para la Naturaleza, se viene a sumar -dice el informe- "otro peligro menos visible: la amenaza para la salud humana que representan las sustancias químicas tóxicas que se encuentran en la mayoría de los productos de plástico, incluyendo los juguetes para niños, los envases de alimentos, los productos para la cocina, la ropa, los productos electrónicos y muchísimos otros productos de consumo cotidiano". Porque, por diferentes razones "a los productos de plástico se les añaden diferentes sustancias químicas que pueden tener profundos efectos dañinos sobre la salud humana. Incluso pequeñas cantidades de estos aditivos plásticos que se les añade al plástico pueden resultar en daños a los sistemas inmunológico y reproductivo, diferentes tipos de cáncer, afectaciones a las funciones intelectuales, y/o retrasos de desarrollo".

Es una triste tónica general, dice el informe, que en la mayoría de los casos no se regulen los aditivos tóxicos de los plásticos hasta que ya se han producido daños relevantes. Además, cuando finalmente algunas de esas sustancias se restringen "la industria química y el sector del plástico sencillamente introducen al mercado una nueva sustancia química que no haya sido probada y el proceso de regulación se vuelve a iniciar".  Incluso sustancias que habrían sido prohibidas por sus riesgos son permitidas en los plásticos "por las lagunas legales existentes y las exenciones que consigue la industria con sus labores de lobby".

El informe detalla, por ejemplo, la utilización de plásticos supuestamente reciclados, usados para fabricar juguetes a pesar de conocerse su contenido en sustancias químicas tóxicas; envases alimentarios   que contienen sustancias perjudiciales que puedan pasar a la comida,  ser liberadas al medio ambiente si acaban en vertederos o generar tóxicos si son incinerados;  plásticos para productos electrónicos que pueden generar exposición a compuestos de riesgo como retardantes de llama o dioxinas (sea al "gestionar" residuos electrónicos, en vertederos, incineradoras, o por su "reciclaje" para fabricar productos  como, por ejemplo, juguetes); también se citan las fibras sintéticas -como poliéster, nylon, acrílico, etc.- de las que hoy se hacen más del 60% de los textiles, que se usan en ropas,  tapicería, muebles... apuntando que, por ejemplo, alfombras y muebles pueden ser tratados con sustancias muy problemáticas como retardantes de llama o compuestos perfluorados. En los plásticos se han venido utilizando gran cantidad de sustancias tóxicas a gran escala. Por ejemplo, ha estado presentes algunos contaminantes orgánicos persistentes (COPs), bisfenoles, cadmio, plomo , hidrocarburos aromáticos policíclcos, ftalatos… Sustancias entre las cuales figuran muchas con efectos adversos para la salud como, entre otros, disrupción endocrina.

Los consumidores son ajenos a toda esta exposición química a la que pueden someterse ya que no se exige que se etiquete la presencia de sustancias como las citadas. Mientras tanto, las industrias quieren hacer creer a la población que el problema es meramente algo que se "soluciona" gestionando o "reciclando" (cuando ni siquiera la pequeña porción de los plásticos que se "recicla" deja necesariamente de suponer un problema.

Como dice el informe, la producción mundial de plásticos continua con una progresión impactante. En los últimos 15 años se habría duplicado -en el año 2013 eran ya cerca de 300 millones de toneladas, según el documento- y lo propio se prevé que suceda en los siguientes 20 años. No parece inquietar a la industria ni ésa enorme cantidad de residuos que se generan ni las sustancias tóxicas que contienen.

La verdad es que,  como se denuncia, los vertederos -muchos de ellos pésima o nulamente gestionados- son el destino de la inmensa mayoría de los residuos plásticos y terminan en un porcentaje notable polucionando los ecosistemas. La pequeña parte que se "recicla" puede dar lugar a nuevos problemas, por ejemplo, los derivados de mezclar plásticos cuya compleja composición no se conoce y que pueden ser portadores de infinidad de sustancias perjudiciales. Si no se conoce ya la composición de muchos plásticos recién fabricados, dado el oscurantismo de la industria que no comunica las sustancias que emplea amparándose en supuestos secretos comerciales, mucho menos la de muchos plásticos reciclados.

Un 79% de los plásticos mundiales terminan en vertederos o simplemente en la Naturaleza, y sólo un 9% se "recicla". En Europa, un 39,9% de los plásticos se quema en incineradoras, hornos de cementeras, etc. frecuentemente con la excusa de obtener energía (que llegó a denominarse con el eufemismo de "reciclaje energético). Un práctica que puede generar emisiones muy tóxicas, al margen del problema del enorme volumen de cenizas generadas,  en las que están presentes infinidad de sustancias conflictivas.  Un 29,7% se "reciclaría" (convendría aclarar qué porcentaje real se "recicla" y de qué modo)

Hasta ahora las medidas oficiales, tanto desde instancias internacionales como nacionales, como las acometidas sobre plásticos de un solo uso, han sido extraordinariamente tímidas. Muy lejos del alcance real del problema.

El informe denuncia también las insuficiencias de la regulación existente sobre los tóxicos contenidos en los plásticos y cómo se está ignorando escandalosamente el conocimiento cientifico a la hora de establecer niveles supuestamente seguros de exposición a estas sustancias, por ejemplo en relación a los efectos que muchos compuestos pueden tener a niveles bajos de concentración -por debajo de los niveles legales- o el efecto cóctel.

 

EL INFORME COMPLETO, EN CASTELLANO PUEDE DESCARGARSE AQUÍ