«Todos los niños de Granada mean plástico»

Nicolás Olea, catedrático de Medicina de la Universidad de Granada, médico del Hospital Clínico del PTS y especialista en la contaminación que produce el plástico, habla sobre las consecuencias de este producto en nuestra salud al respecto del boicot a los productos envasados

Nicolás Olea «Todos los niños de Granada mean plástico»

Los ecologistas llevan años dando la voz de alarma. A través de diferentes campañas han tratado de concienciar a la sociedad de que hay productos de nuestro día a día como el plástico, que son muy perjudiciales para el medio ambiente y para nuestra propia salud. Precisamente esta semana han llamado al boicot sobre los productos envasados de los supermercados pidiendo que se evite su compra. Hablamos con Nicolás Olea, un experto en la contaminación que provoca el plástico, para tratar de entender mejor en qué punto se encuentra la problemática.

Las palabras de Olea son, ante todo, francas y sin ningún tipo de adorno. Nicolás Olea, es también catedrático de Medicina de la Universidad de Granada y médico del Hospital Clínico del PTS, no oculta que «tenemos un problema muy grave a muchos niveles con el plástico». El galeno sostiene que el boicot que se está llevando a cabo es una buena medida para concienciar pero insuficiente por la problemática global que supone el uso descontrolado de los plásticos.

Olea recuerda que este producto procede del petróleo y que debe dividirse según su tamaño en: macroplásticos (residuos grandes como los que se recogen en la playa), microplásticos (fragmentos menores de 3 milímetros y de los que se sabe poco), nanoplásticos (no se sabe cuál es su fisiología y se sospecha que pueden ser perjudiciales para el aparato digestivo pues pueden llegar a ser absorbidos por este) y los monómeros de plástico. Estos últimos son los que más preocupan porque tienen el tamaño de una molécula y están presentes en la mayoría artículos de consumo y detrás de alguna de las enfermedades más conocidas como el hipotiroidismo.

Tal es la presencia de los monómeros de plástico en los productos alimenticios, entre los que están los envasados en los supermercados, que Olea sentencia que todos consumimos estos monómeros diariamente. Es más, a su juicio, «todos los niños granadinos mean plástico».

Pues es un problema real, según explica Olea, al que nos enfrentamos como sociedad. «Desde luego hay alguien que nos ha convencido de que usar el plástico está bien y de que envasar cinco manzanas aporta algo que una manzana suelta no», señala el catedrático. Por ello, es vital asumir y empezar a reclamar que los productos de consumo no estén directamente relacionados con el plástico.

Nicolás Olea cree también que «parece que en la Unión Europea se ha arrojado la toalla y no se lucha contra la contaminación que provoca el plástico». De hecho, el médico recuerda que en abril el Parlamento Europeo redactó un extenso informe hacia la Comisión Europea y los estados miembros reclamando duramente más medidas para luchar contra la toxicidad de los productos que consumimos diariamente.

Al final, según apunta Olea, la solución parece pasar por la acción individual y la unión entre los ciudadanos para revertir el uso descontrolado del plástico. De lograrse, en el futuro habrá menos dolencias y enfermedades relacionadas de algún modo con la contaminación de este derivado del petróleo. Pues lleva siglos de expansión sin que hasta ahora se le haya prestado la atención que merecen los efectos nocivos que provoca en el planeta y en la salud de personas y animales.

 

FUENTE: Ideal.es